por Raúl Terego
Muchos pensamientos, ideas, frases, condenados a la fugacidad de la mente. Borradores, palabras que por su naturaleza, o configuración, nunca verán la luz de lo público; en los dominios de lo privado, lo íntimo, el autor (pensador) es un tirano.
Pienso en esos filósofos de los que hablaba mi tío Paco; Nietzsche, Freud y/u otros, supongo. No me cuesta nada imaginármelos en sus delirios depresivos escribiendo borradores sin fronteras, sin límites, y desechándolos poco después al cambiar su humor, como cambia el humor de un adolescente (dicen), como cambia una veleta. Como cambia el humor de un deprimido.
Esos borradores, esos reflejos de una mente parcial… a ellos dedico mi breve esfuerzo visual y táctil. Pensamientos fugaces como pensamientos.
Tengo sueño.


12 enero, 2012
Usos y costumbres